lunes, 5 de septiembre de 2011

Https es más seguro ¿comó funciona?

Evitar a los cotillas en una comunicación es algo que se puede catalogar como muy difícil o imposible.
La solución está en complicar a nuestro amigo mirón para que no pueda comprender lo que mira a través ese enlace que ha establecido con nuestra dirección, y que tampoco pueda meter mensajes haciéndose pasar por nuestro banco (servidor) o por nosotros mismos (cliente).

Al menos en este asunto de las conexiones seguras, la magia no existe.

Antes de empezar esa conexión segura, se establece una comunicación entre el cliente y el servidor en la que se acuerdan los detalles necesarios. Esta fase se denomina acuerdo, o en inglés handshake (apretón de manos), y es donde todo se complica un poco.

El handshake entre cliente y servidor puede variar dependiendo de los modos de autenticación (verificación de la identidad del remitente de un mensaje) y cifrado que se vayan a utilizar durante la conexión segura.

Suena difícil, pero los sistemas utilizados no difieren mucho de los utilizados durante la II Guerra como por ejemplo el famoso código Enigma.

Imaginamos que somos capaces de crear dos códigos (o claves) especiales. De forma que un mensaje se puede cifrar con la primera y descifrar con la segunda, y viceversa. Así, un mensaje cifrado con la primera, ÚNICAMENTE podrá ser descifrado con la segunda, y un mensaje cifrado con la segunda, sólo podrá ser descrifrado con la primera.

Ahora viene el truco. La primera de ellas la haces pública, se la das a todos tus amigos, sin problema.

Pero la segunda es secreta, te la guardas como tu mayor tesoro. Con este pequeño truco podemos hacer dos cosas imprescindibles dentro del protocolo HTTPS:
  • Verificar nuestra identidad: Si un mensaje (o parte) lo ciframos con nuestro código secreto, cualquier persona será capaz de leerlo, pero nadie más habrá sido capaz de crearlo (necesitarían nuestra clave ultra secreta). Así es como se firma cuando no puedes utilizar un boli.
  • Evitar mirones: Si me queréis enviar un mensaje, utilizáis mi código público para cifrarlo y lo colgáis por ejemplo en un tablón de anuncios (o en un comentario). De esta forma sólo quien tenga mi código secreto será capaz de leerlo, es decir, sólo yo podré saber lo que significa. De hecho, ni siquiera vosotros seríais capaces de leerlo una vez lo cifrárais.

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